Jacinto Elá, exjugador del Southampton y autor de “Fútbol B”

Entrevista a Jacinto Elá, exjugador del Southampton y autor de “Fútbol B”, la otra cara del fútbol

Jacinto Elá Eyene es docente, escritor, orador, comentarista, youtuber y exfutbolista. Es una persona polifacética, aunque él se define en su página web como un escritor que antes fue futbolista. Con 14 años le nombraron mejor jugador del mundo y con 19 fichó por el Southampton. A los 26 se retiró y cambió la que había sido su pasión hasta entonces por la escritura.

Jacinto es autor de “Fútbol B: Lo que me habría gustado saber cuando era futbolista, y nadie me contó”. Es su primer libro, aunque ahora ya va por el cuarto. Después del fútbol, ha querido compartir todo el aprendizaje adquirido en su corta pero intensa carrera. No todos los días se es un joven supertalento del fútbol.

Muy activo en redes sociales con el nombre @futbolistapobre, Jacinto sigue de cerca todo lo que pasa en el mundo del fútbol. Vamos a hablar con él de muchos temas, preguntándole por los inicios y la etapa final de su carrera, el futuro después de la retirada, las redes sociales, la Superliga, el racismo, los estereotipos en el fútbol, etc. Una entrevista de lo más variada a la altura de su protagonista.

 

Como de costumbre, comenzamos con la pregunta con la que empiezo todas las entrevistas. ¿Quién es Jacinto Elá?

“Actualmente soy docente. Pero creo que lo interesante es quién fui.

Yo fui uno de los tantos niños prodigio. Me nombraron mejor jugador infantil del mundo cuando jugaba en el Espanyol, y con 19 años me fui al Southampton. Así que es difícil describir quién soy sin comentar que fui futbolista.

Ser futbolista es una profesión que empieza desde la niñez. Entonces te marca mucho el carácter, la personalidad y el camino que vas trazando. Pero uno descubre quién es, o empieza a saberlo, cuando sale del fútbol y dedica su vida a otras cosas.

En la actualidad soy docente y escritor. Mi sueño por ser escritor es mucho más grande del que lo era por ser futbolista. Eran muchas las ganas, pero yo sabía que el fútbol era para un determinado tiempo. Sin embargo, ahora que soy adulto, me ilusiona mucho más conseguir vivir de la escritura.

Se consiga o no, el camino, el trayecto, es muy enriquecedor. Porque la finalidad de escribir no es vender todos los libros del mundo, sino el hecho de ponerte a escribir: leer, mejorar en la escritura, meterte en historias, indagar…

Soy un escritor que antes fue futbolista. Además de padre de familia y un tipo con inquietudes.

Después del fútbol he conseguido tener inquietudes. Mejor dicho, he conseguido liberarme para dedicarme a mis inquietudes. Que son la escritura, las relaciones sociales, yo mismo y mi familia. No particularmente en ese orden.

Todavía estoy intentando descubrir quién soy, aunque en realidad no me importa. Porque el día que lo descubra, ¿qué voy a conseguir? Nada. Me muevo en el autoconocimiento, pero no buscando una respuesta en concreto.”

 

Fuiste un futbolista precoz, nombrado mejor jugador del mundo a los 14 años. Aquello fue en 1996 y ha llovido desde entonces, pero todo el mundo sigue recordándolo.

¿Qué siente uno cuando ve su nombre en las búsquedas de Google acompañado de la etiqueta “mejor jugador del mundo”?

“Haber sido nombrado mejor jugador del mundo por Nike fue un empujón en mi carrera durante los años de formación. Pero luego perdió peso en el mundo profesional. De hecho, yo mismo ni lo utilizaba cuando iba a firmar por un equipo, ni tampoco en la vida privada.

Por momentos olvidé que había sido nombrado mejor jugador del mundo. Bastante difícil lo tenía para asentarme en la profesión, como para acordarme de ello.

Respecto a las apariciones en Google y que la gente lo recuerde, básicamente es trabajo mío. Si tú buscas en las páginas de Nike, no aparece nada. He sido yo el que a raíz de retirarme del fútbol, le dio valor a todo eso. Y gracias a las entrevistas y crear contenido, el rastro está vigente en Google.

Una vez que me retiré, lo que no quería era dejarlo en el olvido. Fue entonces cuando empecé a darle mérito al asunto, porque mientras estaba en activo no me ayudaba en nada.

Luego fue cuando no me costó recordar a la gente que me nombraron mejor jugador del mundo. Quizás para que puedan entender algunas partes de mi forma de pensar, mi personalidad y mi trayectoria. Sobre todo para que vean que no somos juguetes rotos, aunque nos hayan dado premios cuando éramos niños.

Los futbolistas, cuando no consiguen sus metas o llegar a la élite, no acaban debajo de un puente. Acaban teniendo vidas normales y, siendo honestos, tener una vida normal es un privilegio. Porque lo contrario es tener una vida movida, y una vida movida son problemas.  

La gran mayoría de futbolistas acaban teniendo vidas normales. Incluso a los que les ha ido muy bien, terminan el fútbol y al día siguiente son personas normales que tienen que hacer cola en los restaurantes.”

 

JACINTO ELÁ EN EL DÍA DESPUÉS:

 

Lo cierto es que no solo fuiste un futbolista precoz, sino también un hombre récord: primer jugador español en fichar por un equipo de la Premier con menos de 20 años.

Deduzco que las expectativas que había sobre ti eran muy altas. ¿Cómo viviste aquella situación? ¿Sentías una presión añadida por ello?

“En realidad era otra época, así que las expectativas tampoco creas que eran tan grandes. No había tanta atención o, por lo menos, mi círculo mediático no controlaba tanto los medios. Más que con unas expectativas de la hostia, me fui como un aventurero.

Me fui para allí, me perdí, y la gente tampoco se preguntó mucho qué fue de mí. Era una época en la que no había tanta información y rastro que se perdía, rastro que se olvidaba.

Cuando fui allí, desde el primer momento sabía que partía de cero. Yo no había debutado en 1ª división en España, no podía esperar que me trataran como una superestrella. Fui con la intención de partir de cero y ganarme el puesto, porque tenía mucha confianza en mí y el nivel que encontré allí tampoco era para tanto.”  

 

En “Fútbol B” hablas de la soledad del futbolista y del placer de estar solo, una reivindicación que comparto.

Imagino que todos esos años lejos de casa fueron una experiencia y un proceso de aprendizaje muy útil; pero partiendo de una situación muy difícil y a la vez tan común en el fútbol.     

¿Cómo es llegar a Inglaterra siendo un chaval de 19 años y estar tú solo, sin familia ni amigos?

“La verdad es que me costó mucho menos de lo que se podía esperar.

No era un niño sobreprotegido, desde los 9 años me iba en metro a entrenar con mi hermano, los dos solos. Y volvíamos de noche sin ningún problema. Habíamos crecido como chicos independientes, porque no teníamos una familia que pudiera estar todo el día acompañándonos.

Creo que es lo que le pasaba a todo el mundo en esa época. Las generaciones de ahora estamos más acostumbrados a que los niños vayan acompañados a todos lados.

El hecho de irme a Inglaterra en las condiciones que me fui, la verdad es que fue muy fácil. Porque el dinero da mucha seguridad, y el hecho de tener dinero te abre muchas puertas para solucionar cualquier problema.

El tema de la soledad es diferente. Lo llevé como pude, mejor de cómo podrían llevarlo otras personas, pero yo no era ninguna excepción. La vida del futbolista es esa: cambiar de ciudad, de equipo, hacer nuevos amigos, buscar un nuevo entorno, dejar a la familia y a tus amigos…

También entras en una rutina aburrida, porque te dedicas al fútbol y poca cabida tienen otras aficiones.

Últimamente, la afición que se ha hecho más popular entre los futbolistas es jugar a videojuegos. Pero eso ya existía en mi época, lo que pasa que no podías retransmitir tus partidas porque el internet no era lo que es hoy. El entretenimiento sigue siendo el mismo, pero ahora se comparte.

La soledad, si la tomas de una manera positiva, es buenísima porque te hace más fuerte. Cualquiera que consiga aguantarse a sí mismo puede estar con cualquier persona.

Yo agradecí mucho esa soledad, aunque era una soledad menor. Porque tenía dinero y podía viajar a casa cada mes o cada dos meses sin problema. Cualquier chico inmigrante que estuviera en Inglaterra en mi situación, no podía coger un avión cada vez que tenía un par de días libres. De eso fui muy consciente todo el tiempo, así que no había lugar para la queja.

Sé que hay mucha gente que lo padece muchísimo, pero si quieres ser futbolista tienes que pagar un precio.”   

 

Al final de tu carrera pasaste de la Gramenet al Logroñés, mismo camino que tomé yo hace 4 años. ¿Qué tal fueron esas experiencias? jejeje.

“De Santa Coloma a Logroño me llevó el fútbol. Iba buscando equipo y un compañero de la Gramenet encontró la opción de ir a la Fundación Logroñés. Un entrenador que había estado en la Grama estaba allí, y decidimos irnos los dos.

Antes de recalar en el Logroñés estuve hablando con varios equipos, y finalmente salió eso. Así que fue más que nada por falta de opciones, pero no me arrepiento.

Mi hermano pequeño ya había estado jugando en el Logroñés, en una época malísima. Y mi experiencia a nivel económico también fue mala, pero pude vivir muy bien en la ciudad a pesar de las circunstancias.”

 

Aunque te retiraste muy pronto (26 años), la situación es la misma para el que se retira 10 años después. El futuro después del fútbol.

¿Cómo viviste esos últimos años de tu carrera y el proceso de la retirada?

“En los últimos 3 o 4 años, había tenido experiencias bastante incómodas con impagos. Esto me facilitó mucho la decisión.

Claramente veía que no iba a llegar a 1ª división, aunque alguno me acuse de falta de ambición. Con el tiempo fui adquiriendo sentido común, y tenía claro que no quería empezar a trabajar fuera del fútbol con 30 años o más. Porque sabía que nadie me iba a contratar al no tener experiencia. Fue una decisión que nada tenía que ver con el fútbol, sino con el resto de mi vida.

A los 5 meses de estar en Southampton y no jugar nada, escribí una carta al presidente para decirle que a mí me gustaba el fútbol, pero más me gusta mi vida. Tenía 19 años.

Al final no le entregué la carta porque no estaba bien redactada. Pero ya con 19 años sabía que me gustaba la vida fuera del fútbol. Porque me gusta ser respetado y que haya cosas que dependan de mí y de mi trabajo.

En el fútbol dependes de tu trabajo en cierta manera, pero también de no lesionarte, que le gustes o no a un entrenador, estados de forma, etc. Muchas veces no es fácil que todos esos factores se junten para que tú des el rendimiento adecuado y puedas brillar. 

Con 26 años no era la misma persona dentro del campo de fútbol que fuera. Yo fuera soy un tipo tranquilo, pero dentro del campo era otro. Seguía siendo tranquilo, pero a su vez era agresivo. No de mala manera, pero sí que era muy competitivo y al final me agotaba ser así.

Yo sabía que ese no era yo, y me daba vergüenza ciertas actitudes que tenía que adoptar para ser futbolista. No estaba dispuesto a estar en 3ª división y tener que jugar a ser Jacinto normal y Jacinto futbolista.

Cuando puedo mostrarme como soy, mi personalidad, soy más feliz y tengo más equilibrio. El futbolista es pura fachada por protección y ya estaba cansado de eso. Así que no me costó mucho dejar el fútbol, porque sabía que había vida ahí fuera.

La vida sigue más allá del fútbol. Todos somos mucho más tiempo exfutbolistas que futbolistas. Ser futbolista es algo circunstancial en la vida. Además, creo que el fútbol tiene un hándicap: para ser futbolista tienes que serlo de joven.

Cuando eres joven, todavía no tienes la cabeza amueblada para disfrutarlo como podrías. Haber vivido en tantas ciudades y no haberlo disfrutado tanto porque era demasiado joven para ello, me da un poquito de rabia.

Por eso me molesta cuando la gente dice que los jóvenes futbolistas y deportistas no tienen hambre, que no se esfuerzan como Nadal, Ronaldo, Messi, Jordan, etc. Yo les digo, esforzaros vosotros con 22 o 23 años para ser los mejores en vuestra profesión. ¿Eres médico? Vale, ¿por qué no eres el mejor médico del mundo? ¿Eres carpintero? Lo mismo. ¿Ah, que eres mecánico y no trabajas en la F1?

Entonces que le estás diciendo a un jugador del Málaga de 22 años que no acaba de dar el salto. A todo el mundo le cuesta. Es muy fácil ver la proyección de los jugadores jóvenes, pero no la proyección en uno mismo.”

 

En el libro hablas de la importancia de la orientación laboral para los futbolistas, y cómo desde los clubs deberían ayudarles en esa área. Sobre todo para los que llamas “futbolistas B”.

¿Por qué es algo que no se trabaja, ya sea desde los clubs o las agencias de representación?

“Sí, hablo de ese tema porque es algo que yo eché en falta. Aunque actualmente cada vez se están preocupando un poquito más sobre eso.

Tengo la experiencia de haber dado una charla en el fútbol base del Villarreal. Charlando con los psicólogos me llevé una grata sorpresa, porque cuidan todo este tipo de aspectos. Sobre todo lo que es la educación, todos los chicos o prácticamente todos van al instituto, colegio y algunos a la universidad.

Creo que eso es súper importante, porque la cantidad de tiempo que manejan los futbolistas da para muchas cosas. Pero no es fácil manejar tanto tiempo cuando ya tienes un buen sueldo.

¿Obligación de los clubes? No sé si es su obligación, no creo que tenga que serlo. Pero creo que deberían dar esa posibilidad como un servicio más. Creo que sería mucho más atractivo para los jugadores, especialmente para las familias de jugadores jóvenes a la hora de ir a un club o a otro.

Cuando tienes gente tan joven a tu cargo, al margen de jugar más o menos, debes devolverlos a la sociedad en buen estado. Porque sabemos que todos no van a brillar, pero sí que van a tener que seguir con sus vidas. Creo que es un servicio extra que podrían dar los clubes, al igual que hacen muchas empresas con sus trabajadores.”

 

CHARLA DE JACINTO ELÁ CON LA CANTERA DEL VILLARREAL:

 

¿De dónde nace tu pasión por escribir? ¿Y cómo surgió la idea de escribir “Fútbol B”?

“Mi pasión por escribir viene relacionada con mi pasión por leer. Me parece imposible que te guste escribir si no te gusta leer. Creo que la ecuación es leer, leer, leer, leer y escribir.

Cuando dejé el fútbol fue cuando más escribí, pero ya durante mi carrera escribía mucho, sobre todo canciones de rap. Tenía libretas llenas, un montón de libretas en las que iba creando versos y canciones.

En mis tardes tenía mucho tiempo libre y lo aprovechaba de esa manera. Me servía como terapia y como entretenimiento. Luego también hacía bases musicales y grababa encima.

La idea del libro surgió cuando dejé de jugar a fútbol. Había creado un blog que se llamaba “Cruzados Rotos”. Un día se acercó alguien de TV3, no sé cómo, para hacerme un reportaje. Trabajo en un colegio, y era un reportaje acerca de personas que son hijos de inmigrantes o inmigrantes que trabajan en Cataluña.

Yo pensé “vale, no me gusta la televisión y mucho menos salir en ella. Pero ya que tengo ese escaparate, tengo que hacer algo”. No era algo que tenía pensado a corto plazo, pero me dije “es el momento para escribir el libro”. Así que les dije que esperaran un par de meses y podríamos redondear el reportaje con el libro.

Y así hice. Me puse dos o tres meses a escribir cada día, aprovechando algunos artículos de mi blog, creando otros… Fue mi primer libro y desde entonces saco un libro por año. Creo que tengo libros para muchos años, que sean mejores o peores es otra historia.

Cuando yo te enseño un libro que he escrito, no estoy enseñándote un producto sin más. Te estoy enseñando el tiempo que le he dedicado a ese producto. El producto final prácticamente es lo de menos. Lo verdaderamente importante es el camino que me ha llevado a él. Queda muy utópico y de autoayuda, pero es verdad.

A mí lo que me encanta es ir escribiendo el libro. Luego cuando lo presentas ya dices “que sea lo que Dios quiera”. A la gente le puede gustar o no, pero a mí el placer de haberlo escrito y haberlo sufrido no me lo quita nadie.”            

 

Como explicas, el rap ha ocupado un espacio muy importante en tu vida.

¿Qué influencia ha tenido el rap en tu faceta como escritor y en tu formación como persona?

“El rap en mi vida ha tenido una influencia importante, como cualquiera que sea aficionado a escuchar música.

Cada uno tenemos nuestros estilos, pero a mí sobre todo me ha ayudado en el tema de la sociedad, al ser negro en España. Dentro del rap he encontrado referentes que han podido contar lo que yo estaba viviendo, y me he identificado con ellos. Por eso seguí la estela del rap.

Hay gente que se identifica con las canciones de amor de Alejandro Sanz, pero yo no soy tan triste. A mí me identificaban más las canciones de Frank T, Tupac, The Notorious B.I.G., Kanye West, etc.

El rap ha sido una de las inquietudes y entretenimientos que me han acompañado y me van a acompañar durante toda mi vida. Tengo muchas inquietudes, pero el rap es una constante en mi vida.

A la hora de escribir es como todas las cosas que disfruto. Cuando las disfruto quiero hacerlas. Aquí en casa nos gustaba el sushi y empezamos a hacer sushi. Siempre que nos ha gustado algo lo hemos hecho.

De hecho, cuando dejé el fútbol creé con mi mujer una marca de ropa, “Malabona”. Y todo fue a raíz de ir a comprar al Zara unas camisetas y decir “ostia, pagar 30 o 40 € por una camiseta que tienen 58 millones de personas… para eso me la hago yo”. Así que empezamos a hacerlas, primero, y a venderlas después.

Llegamos a un volumen en el que no dábamos abasto con los diseños, porque las hacíamos pintadas a mano. Morimos de éxito, pero fue divertido el proceso.”      

 

Hablemos de tu alter ego en redes sociales, @futbolistapobre.

Eres muy activo en ellas, con más de 250k seguidores en TikTok. ¿Qué te aportan las redes sociales y cuál es tu principal motivación para estar en ellas?

“Mi principal motivación para estar en redes sociales es estar conectado con el mundo. Es la única manera de estar conectados con él.

No es que viva en una burbuja, pero vivimos en un sistema que es de casa al trabajo y del trabajo a casa, especialmente cuando eres padre. Claro que te puedes desviar para ver a los amigos y tal, pero no te da tanto tiempo para conocer gente. Cada vez vivimos más en nuestras cápsulas y burbujas, y ya si hablamos del confinamiento ni te cuento.

Las redes sociales me aportan una ventana al mundo, pero no me tomo nada a pecho de lo que pasa en redes sociales ni lo que se dice. Una cosa es la personalidad de cada uno en persona, y otra cosa son nuestros alter egos en redes sociales.

La gente no es tan beligerante como se muestra en las redes sociales ni tan quejica. Eso hay que entenderlo, las redes sociales son parte de la vida, pero no es la vida real ni es un mundo paralelo. Simplemente ahí nos comportamos diferente, igual que no hablamos en el trabajo como lo hacemos en casa o con nuestros amigos. Depende dónde estamos somos de una manera o de otra. Y eso no nos convierte en personas hipócritas o falsas, únicamente es saber estar.

Mi alter ego @futbolistapobre viene porque me cerraron la cuenta de Twitter. Antiguamente era @malabona, que era la marca de ropa que tenía. Como me cerraron la cuenta, aproveché para usar el título de mi segundo libro “Ulises: diario de un futbolista pobre”.

Más que nada es una herramienta de marketing. Con el tiempo, voy a intentar conseguir darle ese nombre a los jugadores profesionales que no son de élite. Me gustaría conseguir que sean “futbolistas pobres” o “Ulises”, que es el nombre del protagonista del libro. La idea sería esa, pero para ello mucha gente tiene que leer el libro.”       

 

Sabemos que las redes sociales implican una presión extra para los deportistas, por la alta exposición que tienen en ellas. A destacar en las nuevas generaciones, que han crecido con el uso de las redes sociales en su día a día.

¿Cómo crees que hubiera sido tu salto al primer escalón del fútbol, de haberse producido en la era de las redes sociales?

“Pues no sé si habría explotado como futbolista, pero sí como “entertainer”.

Tendría muchas cosas que contar al haber estado en Inglaterra, en una época en la que no había nadie. Podría haber utilizado las redes sociales y el blog para explicar lo que es el día a día, a la vez que me habría ayudado a mí a desahogarme. Sobre todo para entender el contexto que tenía.

Respecto a la exposición y recibir críticas, nunca me han afectado las críticas realmente, porque sabía que todo era muy subjetivo.

Creo que he tenido la suerte de trabajar bien el ego. No focalizarme en un comentario negativo cuando hay un montón positivos, aunque a veces es inevitable. Pero en general, nunca me ha importado que alguien que no me importa nada de nada me critique.

Las redes sociales tienen eso. Si tú no tienes un exceso de ego y tienes muchos comentarios positivos, un par de comentarios negativos no te van a molestar. La gente tiende a contestar únicamente a los comentarios negativos. Porque se creen perfectos, creen que todo lo hacen bien. Y cuando alguien les dice algo que no les gusta, se sienten ofendidos.”      

 

En “Fútbol B” expones tu visión sobre el uso de las redes sociales de los futbolistas. Explicas cómo hacer un buen uso de ellas, siempre bajo tu visión y opinión. Cómo acercar la figura del jugador a la gente y humanizar al futbolista.

¿Piensas que ya son un criterio más a la hora de que un club se interese por un jugador y valore su fichaje?

“Sí, los clubes siempre tienen en cuenta eso para ver si eres un “liante”. Que tengas seguidores no creo que les importe tanto, como que la hayas liado con algún comentario o alguna idea política en concreto.

Ahora creo que está más controlado y hay más conocimiento del uso de las redes sociales, pero tampoco te creas que mucho. Porque vemos jugadores que muestran sus vacaciones de lujo, sus coches de lujo, sus nosequé de lujo… Yo no sé si existe cierta creencia o confusión entre lo que es crear envidia y admiración. Parece que no existe esa sensibilidad en muchos personajes populares a la hora de mostrarse.

Luego tengo una cosa muy clara: todo lo que haces no tienes porqué enseñarlo. Hemos visto hasta jugadores enseñando cuando están de fiesta. Que no le veo el sentido, por muy joven que seas. Uno cuando está de fiesta creo que es algo privado, aunque esté en un sitio público. Ya te cazarán, pero no seas tú el que lo muestre.

No creo que tengas que enseñar ni tu coche ni tus vacaciones. Ya se da por supuesto que cuando ganas un buen sueldo puedes tener ciertas cosas. En ciertos aspectos hay que pasar desapercibido. Sobre todo en esto, porque conocemos casos de jugadores que tienen más presencia en redes sociales que en el terreno de juego.

Uno los ve en redes sociales y da la sensación de que está hablando con el mejor jugador del mundo. Luego le ves jugar y toda esa valentía y ese pecho hinchado es timidez.

Las redes sociales son un elemento buenísimo para acercarse a la gente. Pero el futbolista, en este caso en particular, tiene que tener claro que no puede utilizarlas como cualquier persona. Porque cuanto más te expones, más vulnerable eres. Es entonces cuando vienen el malestar y las depresiones surgidas de la alta exposición. Y eso es muy peligroso.” 

 

LAS VACACIONES DE LOS FUTBOLISTAS Y LAS REDES SOCIALES, POR JACINTO ELÁ:

 

En el libro hablas bastante sobre la tecnología y el peso que tiene hoy día en la sociedad y el fútbol. Ahora mismo estamos haciendo esta entrevista de forma asincrónica, a través de nuestros teléfonos móviles.

¿Cómo ves la llegada del VAR al fútbol y el uso del famoso Big Data?

“La llegada del VAR al fútbol me parece un avance, pero hay un problema: que se interpreta a gusto del colegiado.

Estamos viendo como las mismas situaciones se señalan de manera diferente. Creo que era mejor vivir con el error que con la hipercorrección que tienen los árbitros. Me recuerdan a las personas, incluido yo, que antes de la existencia del GPS sabíamos llegar a sitios a los que no habíamos ido nunca. Y ahora sin el GPS nos cuesta llegar a sitios a los que hemos ido mil veces.

Los árbitros viven muy cómodos, porque cuando están arbitrando solo esperan la confirmación de lo que se diga en el VAR. Entonces dejan la intuición de un lado para esperar la confirmación o la corrección.

Es algo que les está pasando a los banqueros, a la gente que trabaja en las cajas de los bancos. Que mandan a todo el mundo al cajero a hacer las cosas, y cuando se den cuenta se van a quedar sin trabajo.

A los árbitros les va a pasar algo parecido. Como el VAR va a tener tanta influencia en las jugadas, al final les van a pagar menos porque no será necesario estar tan preparado o ser tan bueno. Teniendo en cuenta que es una herramienta muy buena, la tecnología hace que pensemos mucho menos.

Respecto al Big Data, también me parece un acierto y un avance. Pero tampoco se puede tratar de darle más importancia a los datos que a los propios ojos.

El Big Data está ayudando a que mucha gente pueda entrar en el fútbol sin tener conocimientos de fútbol. Únicamente se trata de saber leer datos para ponérselos al entrenador de turno y que él los interprete.

Por una parte está bien, pero se está consiguiendo que los jugadores sean cada vez más parecidos, y el jugador diferente no cabe dentro del Big Data. Digamos que se está tirando más al modelo Cristiano Ronaldo que al modelo Messi.

A Messi con el Big Data tampoco lo puedes medir tanto, porque tiene unos intangibles que no los puedes medir con eso. En cambio, a Ronaldo sí puedes medir los goles que mete, las asistencias y los kilómetros que corre, y poco más.

El Big Data quizás es la mejor herramienta para conseguir jugadores homogéneos. A mí me parece que dentro del fútbol tiene su apartado, que puede ayudar a prevenir lesiones, predecir rendimientos, etc. Pero para otros aspectos del juego, creo que es un poco limitante. Limita bastante la capacidad de ver, de tomar decisiones por uno mismo.

Es muy fácil elegir un jugador y luego decir “no, es que en el ordenador me salía que hacía estos números”. Que un jugador tenga estos números no quiere decir que los vaya a repetir.”

 

Trabajas con niños y eres bastante crítico con la formación que se les da actualmente en el fútbol, tanto a los niños como a los jugadores más jóvenes. Ya no vemos jugadores divertidos, que inventan regates o pases que nadie espera.

A los chavales les gusta la NBA por el espectáculo que se ve en el juego y los jugadores. ¿Crees que esto puede hacer que el público más joven prefiera ver otros deportes? 

“El público más joven no es que prefiera ver otros deportes porque el fútbol se haya convertido en más homogéneo, por decirlo de alguna manera. Yo creo que no es por eso, sino porque tienen a su alcance otro entretenimiento.

Para ellos no es importante cómo se juegue a fútbol. Porque es el fútbol de su época, el que se está jugando ahora. Ellos no lo comparan con el fútbol que se jugaba antes. Han encontrado esto, y pueden ver un partido de hace 15 o 20 años y pensar que es un tostón. Porque están acostumbrados a ver lo que hay ahora, que no es ni mejor ni peor, simplemente es diferente.

Con la edad es cuando puedes empezar a comparar épocas y medir el nivel o la calidad del fútbol. Lo que se pierde por un lado, que puede ser la espontaneidad, el atrevimiento y la libertad; y lo que se gana por otro, que puede ser mejor técnica, control, disciplina táctica, etc.

Tocando el tema de que los jóvenes se alejan del fútbol, yo creo que esto no depende de montar una Superliga ni nada parecido. El tema de la Superliga, al final los que pagan son los padres. Los niños ven fútbol igual, y creo que ven más fútbol del que podíamos ver nosotros porque lo tienen más al alcance. Si no ven 90 minutos es porque hay otro partido jugándose a la misma hora. Y si no les gusta un partido, ven otro tranquilamente por internet.

Cuando se dice que los jóvenes no ven fútbol, no se tiene que culpar al nivel del espectáculo, ni mucho menos. Sino a la enorme oferta que hay: puedes ver un partido cada hora del día si te apetece, de cualquier parte del mundo y sin pagar un solo duro.

Es la paradoja de la elección, creo que un filósofo bautizó así este problema. Cuanto más tienes para elegir, más difícil es escoger. Y eso es lo que pasa con el fútbol, hay tantos partidos que al final optas por ver alguno o no ver ninguno.

Lo mismo te pasa con Netflix. Quién no se ha plantado delante de la tele, ha puesto Netflix, ha intentado escoger una serie y, al cabo de media hora, no ver ninguna después de haber surfeado por todas. Pues con el fútbol pasa lo mismo, cuando alguien ve fútbol ya no sabe ni qué ver.”

 

“Cuando David mata a Goliat el fútbol gana, pero la Banca pierde”.

Esta frase que escribes en tu libro (pág. 81) define muy bien lo que ha pasado recientemente con la Superliga. Sin saberlo, ya anticipaste en cierta manera lo que ha venido después.

¿Qué opinión tienes de la Superliga? ¿Salvará el fútbol?

“La Superliga no está para salvar el fútbol. Está para salvar el bolsillo de unos cuantos que se han visto afectados por la pandemia.

Cierto es que no fueron los únicos que se vieron golpeados por la pandemia. Pero como ellos eran los que tenían mayores ingresos y gastos, son los que lo padecen más. Quienes vivían con un nivel de vida más alto, hablo de fútbol, son a los que más les ha costado tirar para adelante.

Ellos hablan de pérdidas, pero otros equipos también han perdido. No me quiero liar mucho con esto, pero Florentino dijo hace poco en la radio que todos los equipos no podían estar en la Superliga, solo los que tenían más seguidores. Y se quedó tan tranquilo.

El fútbol tiene una idiosincrasia y creo que el mérito es uno de ellos, los ascensos y los descensos. Porque todos los días pongas chuletón no significa que la gente quiera comer chuletón. Al final te cansas de comer tanta carne. Y tanto supuesto partidazo, al final acaba siendo incluso aburrido. Porque lo que es un superpartido se convierte en algo habitual.

Cuando son los playoffs de la NBA, son divertidos. Pero en la liga regular también hay partidazos y a mucha gente que sigue la NBA, le da igual dejar de ver algunos de estos partidos.

Al final, todo esto de la Superliga es una idea elitista de gente que se cree superior.” 

 

LA SUPERLIGA EUROPEA A DEBATE EN MISTER UNDERDOG:

 

El coronavirus ha traído muchos cambios en la sociedad, también en el deporte. Hemos visto un nuevo fútbol, el fútbol sin aficionados.

¿Cuál dirías que es la mayor lección que deja la pandemia en el mundo del fútbol?

“La mayor lección que deja el coronavirus en el mundo del fútbol es que el fútbol puede seguir sin aficionados. Se ha demostrado que les ha dado igual, no porque pasen de los aficionados, sino porque es un negocio y el negocio tiene que seguir funcionando.

No recuerdo si fue él, pero creo que Silvio Berlusconi dijo hace muchos años que el futuro era el fútbol sin aficionados. Todo el mundo desde su casa y con los derechos de televisión.

Esa es la sensación que me ha dado, la única lección, que el negocio no puede parar. Y es entendible, ya que nadie es imprescindible, ni siquiera el público.”

 

Hablemos del racismo en el fútbol, Jacinto.

¿Cómo ves el tema a día de hoy? Porque tú lo viviste como jugador, tanto en categorías inferiores como en profesionales.

¿Crees que se ha avanzado lo suficiente? ¿O se debería ser más contundente para acabar con esta enfermedad?

“Respecto al racismo en el fútbol, es lo mismo que el racismo en la sociedad.

Se ha avanzado mucho, muchísimo, no nos vamos a engañar. Yo solo les pido a los jugadores negros en especial, que no lloren cuando alguien les insulte o les llame negro. Tú no puedes darle ese placer a alguien que te intenta ofender.

Respecto al resto de instituciones, son pasos pequeños, pero creo que la lucha principal a día de hoy no es el racismo sino la homofobia. En el fútbol el problema es la homofobia, es muy fácil hablar del racismo y no tocar la homofobia.

La homofobia también incluye a jugadores de otras razas, y el problema es que no se ha dado el caso de jugadores que hayan declarado su condición sexual en abierto. Y no es porque a nadie le interese la condición sexual de nadie; sino porque cualquiera tiene el derecho de ir a un restaurante a cenar con su pareja de la mano, sin tener que estar preocupado porque le van a insultar o le van a tachar de cualquier cosa. Ahí hay una falta de libertad increíble.

A vueltas con el racismo, vamos mejorando poco a poco. Creo que es un tema que avanza, pero tampoco hay que volverse loco con todo esto. Yo solo pido empoderarse a los jugadores y que sean empáticos con sus compañeros, que por norma general se es empático.

El tema del racismo es una cosa de la sociedad más que del fútbol en sí, y es algo que afecta a todos los países.”

 

EL RACISMO EN EL FÚTBOL, POR ALBERTO EDJOGO Y ALAIN VALNEGRI:

 

Otro tema del que hablas en el libro son los estereotipos en el fútbol. Dos ejemplos que citas son las mujeres modelo y los tatuajes.

El fútbol está lleno de etiquetas que han dañado la imagen de los futbolistas. Tanto de aquellos que juegan en 1ª división o en la élite europea, como de quienes lo hacen en 2ª B o 3ª.

¿Cómo crees que se puede acabar con todas esas etiquetas y prejuicios?

“A través de uno mismo. Eso es algo que tienen que hacer los futbolistas, y no pensar que tienen que comportarse como otros compañeros para encajar. Se trata de ser uno mismo. No tienen que mantener en secreto que les gusta leer, que son homosexuales o que tienen inquietudes que pueden parecerles ridículas al aficionado.

El aficionado solo espera del futbolista que sea bravo, fuerte y que tenga mucha confianza. Todo el mundo no entra dentro de esos patrones. De hecho, el futbolista no es la persona con más confianza del mundo. El fútbol no da pie a que seas una persona con mucha confianza, porque estás siendo juzgado continuamente.

Los tatuajes, te pueden gustar más o menos, pero es significativo que sea una profesión en la que haya tantos jugadores con el brazo tatuado. Parece que es un requisito básico para ser futbolista.

Si trabajaran en otro sitio, no creo que pensaran en tatuarse el brazo. Si lo hacen, perfecto. Pero creo que si uno quiere ser diferente en el mundo del fútbol, tiene que dejar de hacer esas cosas. Aunque quizás no encajes, y en toda profesión todo el mundo quiere encajar y no ser el diferente.

Al final, es algo que tiene que salir de ellos mismos, de cada uno como persona individual. Antes de encajar, pensar “¿esto lo hago porque me gusta o porque lo hace todo el mundo?”. Y quien dice futbolista, dice mecánico, médico o profesor.

Pero no es fácil ser uno mismo. No es nada fácil, ni para el futbolista ni para nadie. No creamos que los futbolistas piensan diferente al resto de la sociedad. Son una parte de la sociedad que actúa de la manera que se hace dentro de su sector.”

 

En uno de mis últimos artículos, escribía sobre la pareja del deportista y cómo influye a nivel mediático y de imagen en su carrera. Lo hacía poniendo el caso de Mauro Icardi como ejemplo.

¿Qué piensas sobre la relación entre la prensa rosa y el fútbol? ¿Y sobre el papel de la pareja de los futbolistas?

“Yo creo que a la hora de la verdad, son excepciones las mujeres famosas o las mujeres florero de los futbolistas, por decirlo de alguna manera. La gran mayoría de mujeres de futbolistas nada tienen que ver con la prensa rosa. Lo que pasa es que la prensa rosa busca a estas mujeres que sí quieren aparecer, para crear más contenido.

La mujer del futbolista es una de las personas más generosas que hay. Estoy generalizando pero con razón. Estamos hablando de chicas jóvenes que en muchos casos tienen que dejar de lado sus aspiraciones profesionales. Porque los futbolistas suelen cambiar mucho de equipo y de ciudad, y eso para la persona que acompaña no es sencillo. No lo es porque no puede terminar de desarrollarse como persona.

Algunos dirán que vale la pena por lo económico, pero no se trata de eso. En la vida, muchas veces las motivaciones económicas caen a un segundo plano cuando existen las motivaciones personales.

Una mujer de un futbolista, aunque tenga todas las comodidades, come bastante mierda. ¿Y qué es comer mierda? Pues cosas como ser la segundona, encargarse de la educación de los hijos, de buscar la casa, buscar colegio, ir a reuniones de colegio, médicos, cambiar pañales, mantener el silencio para que su pareja duerma la siesta, etc.

Al final, la mujer tiene que adaptarse a la rutina del futbolista, que aunque esté entrenando únicamente 2 horas y pico, está prácticamente todo el día enchufado con el fútbol. Tú no le puedes decir después de un entrenamiento duro, vamos a dar una vuelta o lo que sea. No, no lo va a hacer. Porque el descanso también es parte del futbolista. Algunos lo hacen pero no es lo normal o lo habitual.

Luego queda la otra parte, cuando él no sea futbolista. ¿La mujer en qué posición queda? Tiene que empezar una nueva vida. Si no ha empezado un negocio durante esa etapa, empieza de cero. Ambos empiezan de cero.

El futbolista, que ha sido futbolista desde el minuto 1, pasa a ser otra cosa. Y a lo mejor esa otra cosa es un vacío que se crea en la pareja. Porque él mismo nunca se había visto como otra cosa que no fuera ser futbolista. Y ella, al hombre tan seguro de sí mismo que había visto cuando jugaba a fútbol, lo ve como una persona dubitativa y desorientada.

No olvidemos que el futbolista cuando lo deja sigue siendo una persona joven. Pero cuando te has dedicado tanto tiempo de tu vida a una actividad, es difícil sentirte seguro en otra.

Así que respecto a las mujeres de los futbolistas, no les vale cualquiera a cualquier jugador. Creo que tienen un mérito enorme y a veces no hay dinero que pague todo eso. Porque ellas a lo mejor empiezan con ellos con 20 o 21 años, a una edad muy joven, y eso no se lo va a devolver nadie. Esa juventud que han dedicado a la pareja.

Eso es duro, pero es el precio a pagar por ser futbolista profesional y, en este caso, por ser pareja de un futbolista profesional.”

 

Defiendes que el futbolista es un ejemplo a imitar en la sociedad. De hecho, en la actualidad vemos como las marcas buscan deportistas con una causa social detrás y unos valores fuertes.

¿Qué futbolistas o deportistas destacarías como ejemplos?

“Bien, bien, yo no diría que las marcas buscan deportistas con una conciencia social y unos valores en sí. Más bien yo diría que las marcas buscan deportistas para unir a su causa y utilizarlos como imagen. Entonces podemos llegar a creer que esa causa que nos están vendiendo parte del futbolista o del deportista, cuando en realidad es la marca la que le propone dar esa imagen.

Cuando hemos visto a deportistas alzando el brazo por causas sociales potentes, hay marcas que les han hecho el vacío. Hay otros a los que sí les ha salido bien, por ejemplo con Nike.

Nike sí que apoya cuando alguien va en contra del racismo, la homofobia y todas estas causas. Pero no todas las marcas lo hacen, y menos en un mundo dónde hay tanta casa de apuestas poniendo dinero en el fútbol y el deporte. Están muy al tanto con eso, a los futbolistas por ejemplo se les recomienda que no hablen más de la cuenta, porque es el patrocinador principal o cualquier motivo de este tipo.

Sí hay deportistas que tienen una conciencia social y un valor de cara a la sociedad que es importante, aunque ahora no me sale ningún nombre. Quizás el de la NFL, Kaepernick, que ha pagado hasta con su carrera.

También hay quienes pueden estar con las ONG, por ejemplo, pero no es algo que salga de ellos mismos hacerlo público. En el caso de Óscar de Marcos, si no me equivoco, él iba o va cada viernes a un hospital oncológico a estar con la gente. Pero lo quería llevar en secreto hasta que se hizo público, y eso le supo mal.

Esto me lleva a otro punto, y es que a los futbolistas o deportistas que no veamos haciendo este tipo de cosas, no quiere decir que no hagan nada. Hay muchísimos que sí dedican parte de su tiempo y salario a causas sociales, a las ONG, pero no lo hacen público porque no quieren que se hable de ellos por esto. Más que nada por vergüenza, por timidez, y quieren llevarlo en privado. Creo que así se hace muchas veces este tipo de cosas, aunque también está bien enseñarlo porque eso puede inspirar a muchas personas.

Por ejemplo, el caso de la Fundación Alcántara, con la que colaboré dando una charla, dieron asilo a personas sin hogar durante la pandemia. Hacen actividades para chicos en situación de exclusión social o que necesitan algún tipo de ayuda, con el fútbol y otras actividades.

Es una fundación que funciona muy bien, ahí en El Raval de Barcelona, y me encantó el espíritu de todo lo que hacen. No es que lo hagan a escondidas, pero tampoco lo hacen a bombo y platillo. Y como ellos hay un montón de futbolistas y deportistas.

A mí lo que me chirría son los que hacen las fake colaboraciones, porque al final es pura imagen. De repente estás hablando con un banco de nosequé, cuando ese mismo banco está echando a gente de sus casas. Eso sí que lo veo dejarse manejar como un instrumento y un títere.”

 

Hablemos ahora de la figura de los representantes en el fútbol.

En “Fútbol B” también eres bastante crítico con éstos, y hablas abiertamente de la mercantilización que existe en el fútbol. ¿Crees que se debe limitar el poder de los agentes y las comisiones, como quiere hacer la FIFA?

“La verdad es que es un tema peliagudo. El libro lo escribí hace 4 años y mi opinión puede haber variado un tanto respecto a la que di en su día, porque conozco un poquito más el asunto. Me he dado cuenta de que no tienes que odiar al jugador sino al juego: “don’t hate the player, hate the game”.

El mundo del fútbol, como las farmacéuticas y cualquier otro mercado que mueve esas cantidades de dinero, tiene intermediarios. Hasta los que venden salchichas necesitan intermediarios para colocarlas en los bares. El fútbol no es diferente.

Respecto a limitar la mercantilización y las comisiones de los representantes por la FIFA, me parece bien. Pero cuando se toman este tipo de medidas, se hace para frenar el abuso de unos pocos y luego pagan otros tantos.

No todo el mundo es Mino Raiola, Jorge Mendes o un pez gordo. Todo este tipo de cosas se tiene que mirar con lupa. Yo no tengo el conocimiento para poder decir cómo tendrían que regularlo, pero sí que hace falta una regulación. Aunque que lo haga la FIFA también es llamativo, porque no difiere mucho de lo que hacen los representantes.”   

 

¿Qué opinión tienes de la prensa del fútbol en España? Vamos Jacinto, mójate XD.

“La prensa deportiva diaria carece de fundamento. Ya lo decía Ángel Cappa que entre partido y partido no pasa nada, todo es puro relleno. Esto pasa aquí en España, hay un montón de medios que tienen que publicar información deportiva diaria. Y es imposible que con tanta cantidad de información haya calidad.

Hay prensa deportiva que sí vale la pena, pero es de lectura mucho más lenta. Tienes que ser un poco friki, que yo lo soy o lo he sido, para leer la revista Panenka, Líbero y otras publicaciones del estilo. Eso es lectura lenta, a todo el mundo no le entra.

En la prensa deportiva diaria hay mucho ruido. No se aprende mucho y tampoco se informa mucho, es muy banal. Y con la velocidad de internet ya ni te cuento, si antes los rumores eran una sarta de mentiras, ahora mismo se cocinan a diario a conciencia. No es que “me suena que me han dicho algo por ahí”, no; es que vamos a hacer creer a la gente que este jugador va a fichar por X equipo o que va a pasar esto. Se trata de prefabricar la noticia desde cero.

Así que respecto a la prensa deportiva en España, no sé en otros países, pero creo que está en un nivel bastante bajo. Sobre todo a nivel de grandes equipos. Cuando ya es prensa de equipos pequeños, los periodistas intentan dar información más acertada.

No es lo mismo que lo que esperan los aficionados del Barça, Real Madrid o Atlético, en especial los dos primeros. A esa gente hay que darles mucha carroña, mucha información y mucho ruido, les gusta la carne cruda. Los otros no, los otros tienen la pausa porque no hay esa exigencia de grandes exclusivas, para poder contrastar y trabajar la información.

Hay que diferenciar la prensa deportiva en España entre los que informan acerca de Barça y Madrid, y los que informan de cada equipo de su ciudad.”     

 

¿Por qué crees que Víctor Valdés es el mejor portero de la historia? Porque lo cierto es que no se le ha dado tal reconocimiento, ni siquiera en el Barça.

¿Crees que tener mala prensa puede influir negativamente en la carrera del jugador? Sobre todo si no eres Víctor Valdés y no estás entre los mejores en tu puesto.

“Quizás me pasé diciendo que es el mejor portero de la historia, pero sí que es un portero que merece mucho más reconocimiento.

Claro que tener mala prensa va en contra de cualquier jugador, y en el caso de Víctor Valdés mucho más. No ha sido un jugador que haya caído bien a la prensa, tiene un carácter especial. Era de esperar que no se acuerden de él con el mismo cariño que se pueden acordar de otros jugadores.

Como Iker Casillas, por ejemplo, que tenía la costumbre de ir a comer con sus amigos periodistas. Pero no lo digo de manera despectiva, sino que son amigos de verdad. Tenía muchos amigos periodistas, casi más que futbolistas. Cosa que no era el caso de Víctor Valdés.

Yo creo que él marcó un estilo y una forma de ser portero que no es que no existiera, pero él la potenció. Y más en el momento que se encontraba el fútbol en aquel momento.

De la mano de Guardiola y ese Barça total, Víctor Valdés se convirtió en el portero más valiente con los pies en su época. Creo que muchos porteros han surgido a raíz de lo que él hacía, lo tengo clarísimo.” 

 

Estamos viendo la irrupción de nuevos actores en la comunicación y el fútbol, los youtubers y streamers.

Cada vez son más los futbolistas que optan por darse a conocer a través de éstos. La cercanía y el feeling, como diría Guardiola, no tiene nada que ver con la de una entrevista “normal”.

¿Crees que están cambiando la idea o el concepto de la comunicación que había hasta ahora?

“Están cambiando los canales de comunicación. Era de prever porque la tecnología está cambiando muchas cosas, y el fútbol no iba a quedar por otro lado y mucho menos el periodismo.

Aunque creo que no podemos llamar periodismo a tener charlas o entrevistas con youtubers o streamers. Pienso que es otro formato, no lo equipararía al mismo sector. Cuando hay periodistas de carrera que hacen entrevistas, creo que el objetivo es otro más allá del puro entretenimiento. Pero es cierto que los futbolistas están optando por estos canales.

Una de las claves es que hablan con gente que es más joven que ellos o de su misma edad, y sienten más afinidad. Porque no es lo mismo hablar con José Ramón de la Morena, que quizás no ha tocado un mando de la PlayStation en su vida, que hablar con Ibai Llanos o DjMaRiiO.

Están hablando con coetáneos o contemporáneos, con gente de su misma generación que tiene los mismos gustos, escucha la misma música, etc. Esto hace que se sientan más cómodos y menos presionados. No sé si decir presionados, pero no se ven como en una prueba, se ven más en una conversación.

Fíjate que si te hace una entrevista De la Morena, Juanma Castaño o cualquiera de éstos, que no digo que sean los que mejores entrevistas hacen pero son nombres populares, un futbolista no va a soltar la cantidad de tacos que suelta cuando habla con DjMaRiiO o Ibai. ¿Con esto que quiero decir? Que están hablando para gente más joven y quizás se sienten más cómodos en ese registro.

Intelectualmente, creo que es mucho más relajado tener entrevistas con streamers que con periodistas. Porque no tienes que cuidar el lenguaje ni tampoco lo que dices. Puedes ser más tú mismo, aunque eso no quiere decir que ser uno mismo sea lo mejor que puede hacer cualquier persona. Yo creo que depende de lo que quieras comunicar tienes que adaptar un lenguaje u otro. Pero mientras te sepas manejar en ambos registros, está bien.

Lo que no me gusta mucho es que den más entrevistas a streamers que a periodistas. Porque más allá de los de la COPE, la Cadena SER y otras emisoras, también están los de la revista Panenka, Líbero y otros streamers que pueden ser periodistas de carrera, como puede ser Àxel Torres. Bueno, él no es streamer, pero periodistas de este estilo. Alberto Edjogo o la gente de La Media Inglesa, por ejemplo.

Con ellos también se puede conseguir un tipo de entrevista muy muy futbolera y a la vez entretenida. Tienen unos conceptos y saben buscar los puntos de interés, a la par que llegar al entretenimiento.

Espero que la tendencia sea ésta y haya variedad, que cada uno dé entrevistas dónde se encuentre mejor. Pero tampoco nos flipemos cuando digan que Ibai ha entrevistado a Piqué o Sergio Ramos. Son empresas enormes que deciden que Ibai, DjMaRiiO o quien sea, entrevisten a X jugadores para conectar a éstos con audiencias de millones de personas que provienen de estos streamers.

Al final es un intercambio de seguidores, y está muy bien. Pero cuando se habla de los streamers parece que es un tío que está en la habitación de su casa, ha cogido la guía telefónica y ha conseguido el teléfono de Ramos. Así, sin empresa de por medio ni nada. Y no es así, son grandes corporaciones que están cambiando el modelo de comunicación.”

 

GERARD PIQUÉ CHARLANDO TRANQUILAMENTE CON IBAI LLANOS:

 

Vamos con las dos últimas, Jacinto. ¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha dado el fútbol? 

“Lo mejor que me ha dado el fútbol es la cantidad de tiempo libre que he tenido, conocer ciudades y el dinero que he ganado a edad temprana, aunque no ha sido dinero definitivo. Soy consciente al 100% de haber vivido mucho mejor que otros chicos de mi edad en su momento, y además estaba haciendo algo que me gustaba.

En cuanto a las amistades, no te voy a decir que es lo mejor que me ha dado el fútbol. Porque en ese aspecto, al final he tenido una vida como los demás. Como cualquier otra persona que mantiene como amigos más fijos a los que tuvo como compañeros entre los 12-16 años.

Luego te aparecen algunos más, pero el gran grueso son esos. Mis amigos del fútbol son los que estuvieron conmigo en categorías inferiores de infantil, cadete y juvenil. Después he conocido a mucha gente, pero amigos he hecho bien pocos.

Lo peor diría que ha sido esa semidesconexión que requiere el fútbol para avanzar, porque te tiene un poco al margen de la sociedad. Aunque trates de mantenerte en conexión con el mundo real, como yo lo llamo, a veces es complicado. Solo hay que ver el ejemplo que suelo poner muchas veces: parece más importante un esguince de tobillo de un futbolista, a que el hermano de ese futbolista esté 2 o 3 meses en paro. 

Así que lo mejor del fútbol es el tiempo disfrutado, la juventud jugando a fútbol, porque además recuerdo que era jugando, no trabajando. Y lo peor es esa desconexión, no tanto las lesiones; cuando sales del fútbol te das cuenta de que las lesiones no son nada comparado con las enfermedades. Las enfermedades son para los futbolistas y los no futbolistas.” 

 

Y para terminar, ¿cómo te imaginas el fútbol y a Jacinto Elá dentro de 10 años?

“El fútbol no me lo imagino de ninguna manera en particular. En este tipo de cosas que no dependen de mí, no hago premoniciones ni tengo expectativas. De hecho, cuando me preguntan cómo va a quedar un partido, digo: “No tengo ni idea, yo solo voy a ver el partido.” ¿Para qué voy a gastar fuerzas adivinando cosas que ni me van ni me vienen?

Sobre el futuro del fútbol no tengo ni idea. Si yo fuera Tebas, Florentino o alguno de éstos que son los que dominan el fútbol, sí que me preocuparía. Porque ellos son los encargados de intentar redireccionar el negocio hacia un lugar u otro.

Los futbolistas no, los futbolistas simplemente son piezas, valiosas pero pasajeras. Los futbolistas no dominan el fútbol, solo juegan. Sin embargo, los que mueven la industria son personas y empresas que sí miran a futuro a la hora de tomar algunas decisiones. Pero no tengo ninguna visión en particular sobre eso.

Respecto a mí, primero me tendría que preguntar cómo me veía yo hace 10 años. ¿Me veía como estoy ahora? Creo que no, pero porque estaba demasiado centrado en el presente del momento.

Ahora mismo estoy en eso, miro a futuro y no es que me vea, es que voy a trabajar y a luchar para poder vivir de la escritura. Algo muy difícil, más incluso que vivir del fútbol. Pero es algo que no tiene fecha de caducidad para mí.

No sé si 10 años, 14 o 15, pero voy a vivir de la escritura. ¿En qué sentido? No sé si me va a dar el dinero para pagar las facturas, pero lo que tengo claro es que escribir me da la vida. De eso no me voy a retirar nunca mientras tenga capacidad para hacerlo.

Me veo escribiendo y eso quiere decir mejorando continuamente. Eso incluye un montón de “satélites”, como puede ser dar charlas, conocer gente, trabajar en medios, no sé si llegar a ser entrenador alguna vez… Pero la escritura te abre muchas puertas y sobre todo te abre la mente.

Yo aspiro a inspirar antes de expirar.”

 

“Fútbol B”, la otra cara del fútbol por Jacinto Elá
“Fútbol B”, la otra cara del fútbol por Jacinto Elá

 

Final épico para terminar la entrevista. La he disfrutado mucho Jacinto, mil gracias por tu tiempo y enhorabuena también por el libro. Más “Fútbol B” y menos Superligas. Que la inspiración dure muchos años y no se acabe nunca. El fútbol te necesita, pero tú a él no.

“Gracias Álex, con otra entrevista como ésta ya tienes un libro con más páginas que los míos.”

 

¡COMPARTE ESTA ENTRADA!

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Álex Delgado

Álex Delgado

Ayudo a Deportistas profesionales con su Comunicación, Imagen & Marca Personal. Después de más de 20 años jugando a fútbol sala, ahora corro y doy pedales. Deporte y naturaleza como estilo de vida.

Deja un comentario