Ricardinho, imagen de Diario AS

Ricardinho y el fútbol sala, mucho más que un mago y el mejor jugador de la década

Hay deportistas que a lo largo de sus carreras deportivas van más allá de lo que hacen en la pista cuando juegan o compiten. Deportistas que trascienden del juego y se convierten en embajadores de clubs, marcas, países, causas sociales… Algunos de ellos incluso de su propio deporte, como es el caso del protagonista de este artículo.

Ricardinho es uno de los mejores ejemplos que se me ocurren de deportista como embajador de su deporte. Por ser quién es y por todo lo que representa para el fútbol sala. Él es uno de esos deportistas que llega a lo más alto de su disciplina, a la cúspide de la pirámide. Por supuesto con mucho trabajo y sacrificio detrás, pero también con el talento del que está predestinado a conseguirlo.

Tenía muchas ganas de dedicarle un artículo a este jugador único e irrepetible. Ya tocaba sumar una entrada de fútbol sala en el blog, el que para mí es y será siempre mi deporte. Han sido muchos años disfrutando del futsal y aunque ahora no lo juegue y practique otros deportes, sigo disfrutándolo como aficionado.

Además, creo que he elegido un buen momento para hacer el artículo. Una vez pasada toda la polémica que se vivió en los playoffs de liga entre Ricardinho y Movistar Inter, y el triste adiós del jugador al club. Una salida fea y amarga para el que ha sido el jugador franquicia de Inter durante muchos años. Un adiós que a muchos nos ha recordado al de Cristiano Ronaldo del Real Madrid, por estatus de los jugadores y la nacionalidad de ambos.

Cuando digo que era buen momento para hacer el artículo, además del hecho de dejar esa polémica a un lado, también me refiero a lo perjudicado que se ha visto Ricardinho con todo el lío de su salida de Inter y España. Porque como digo siempre, estas cosas afectan indudablemente a la imagen del deportista.

Todo lo que ocurre fuera del campo o de la pista tiene su efecto y repercusión mediática. Para mí, el adiós de Ricardinho no se lo merecían ni el jugador ni el club, incluyendo a la afición dentro del significado de club. Por eso creo que era buen momento para escribir sobre ello y poner en valor la figura del crack portugués.

Sobre la polémica entre Ricardinho y Movistar Inter, no voy a entrar a valorar quién tenía o no tenía razón. Seguramente las dos partes tuvieran sus motivos de peso, pero da igual. Aquí vamos a hablar del perfil mediático y de imagen del deportista. En este caso, de un jugador que se ha convertido en un magnífico representante de su deporte.

El fútbol sala no tiene la suerte de ser uno de los deportes más seguidos y populares del mundo. Suerte que comparte con otros deportes, podemos nombrar muchos: el balonmano, el rugby, el voley, el waterpolo, el atletismo… Al final, son muchos los deportes que viven a la sombra del fútbol y de otros deportes más seguidos como por ejemplo el basket, el tenis o el ciclismo.

Esto también lo podemos aplicar al deporte femenino vs deporte masculino. Pero hagamos la comparación que hagamos, la conclusión es la misma: un deporte necesita referentes fuertes si quiere crecer. Sin ellos difícilmente lo consiga, o como poco le costará el doble o el triple que aquellos que sí los tienen.

Para el fútbol sala, este jugador al que muchos seguramente no conozcan (básicamente todos aquellos que no sigan el fútbol sala ni el deporte en general), lo ha sido durante mucho tiempo y sigue siéndolo a día de hoy. A lo largo de los años, Ricardinho se ha convertido en la imagen del futsal en todo el mundo. Una imagen reconocida y muy popular, gracias a sus habilidades como jugador pero también a su carisma y personalidad.

Por cierto, para los que no sepan quién es Ricardinho y no lo hayan visto jugar nunca; si estás leyendo esto, hazte un favor y dale al play.

 

RICARDINHO, UN JUGADOR ÚNICO Y ESPECIAL:

 

Como habrás visto en el vídeo, hablamos de un jugador de otro planeta. Ricardinho hace cosas con el balón que el 95% de jugadores no es capaz de hacer. O porque no saben, no pueden o no se atreven. Y no es ni mucho menos demérito de éstos, sino más bien al revés. Ricardinho es único y especial, y técnicamente juega en otra liga aparte a la mayoría de los mortales.

Además de su calidad técnica y creatividad en el juego, lo acompaña con rendimiento y goles. No es un jugador de regates y filigranas que acaban en nada. Hablamos del que ha sido nombrado mejor jugador del mundo durante 5 años seguidos. Premios a un lado, como digo en el título es el mejor jugador de la década.

Obviamente, un deportista que llega tan alto en su deporte tiene una posición diferente a muchos compañeros de profesión. Tanto en lo deportivo como en lo económico, así como también en lo mediático. Pero luego depende de cada deportista cómo quiere aprovechar esa posición y darle un sentido o una dirección u otra.

Ricardinho ha comprendido que tenía la oportunidad de hacer algo más que ganar muchos títulos y mucho dinero. Ha entendido que él podía hacer algo más, que desde su posición podía hacer más fuerza para trabajar en una dirección clara: el crecimiento del fútbol sala.

Hay jugadores y jugadores, no hay mejor ejemplo que el propio Ricardinho. Es uno de esos jugadores por los que vale la pena pagar una entrada, como se suele decir. Pero también hay deportistas y deportistas, algunos están de paso mientras que otros dejan un legado y perduran en la memoria. Ya sea de un club o de varios, de una competición, de una ciudad, de un país, de un deporte…

De cómo trabajes ese lado de tu imagen y marca personal a lo largo de tu carrera, dependerá que estés en un grupo o en otro. Ricardinho es un ejemplo muy bueno a seguir.

Y no solo para el fútbol sala, sino para todo el mundo del deporte.

 

RICARDINHO EN LA PRESENTACIÓN DE SU LIBRO AUTOBIOGRÁFICO:

 

Parte II

Para los que sigan el fútbol sala y sean aficionados a este deporte, ya sabrán perfectamente lo que significa la figura de Ricardinho. Pero para los que no, vamos a explicar por qué tiene esa importancia dentro del futsal. Una trascendencia que, como decía al inicio del artículo, le hace ser uno de los mejores embajadores que puede tener un deporte.

Como ya hemos visto en los vídeos, Ricardinho es uno de los jugadores más espectaculares del planeta. Es capaz de jugar combinando esa magia y fantasía con rendimiento. Tiene un estilo de juego muy “callejero” que ha marcado tendencia en el fútbol sala más amateur. Pero desgraciadamente no lo ha hecho en el mundo profesional ni de formación.

El mejor ejemplo que hay es el de Ronaldinho. Ambos comparten muchos parecidos, incluso en el nombre. La irrupción de Ronaldinho en el fútbol, sobre todo a raíz de su llegada al Barça, marcó un antes y un después en el deporte rey.

 

LA MAGIA DE RONALDINHO GAÚCHO, PURO ESPECTÁCULO:

 

Igual que en el caso de Ricardinho, Ronaldinho jugaba uniendo espectáculo y creatividad con rendimiento y goles. De hecho, llegó a ser considerado el mejor jugador del mundo durante varios años por la opinión popular, balones de oro aparte.

Cuando aparece un jugador así, automáticamente se convierte en una referencia y un modelo a imitar. Esto podemos aplicarlo tanto a nivel de juego como en todo lo que tiene que ver con el marketing y la imagen del jugador. Pero ahora lo que nos interesa está en el lado del juego, ahora veremos el porqué.

A Ronaldinho lo imitaban en miles de colegios de todo el mundo. En el patio del cole, en los entrenos con el equipo, en los partidillos con amigos… Pero por lo general, siempre en un contexto más amateur. Ya que en el fútbol profesional y de formación, ese estilo de juego no casa con lo que la gran mayoría de entrenadores pide a los jugadores. Y esto pasa exactamente igual en el fútbol sala.

Con Ricardinho ha pasado lo mismo que con Ronaldinho. Salvo que hay una pequeña gran diferencia entre ambos: uno juega a fútbol sala, mientras que el otro lo hacía a fútbol. Por mucho que el fútbol sala lleve la palabra fútbol delante y se juegue con los pies, la diferencia entre ambos deportes es incomparable a nivel de negocio.

La popularidad que tiene el fútbol en todo el mundo no la tiene ningún otro deporte. Al menos, no en cuanto a países se refiere. Es el deporte rey y tiene tal seguimiento que lo convierten en una industria con un volumen de negocio simplemente espectacular. Esto también pasa con otros deportes y competiciones, como por ejemplo la NBA. Por cierto, liga de la que hablaremos más adelante.

El fútbol sala está a años luz de todo esto. Como digo, no se puede comparar al fútbol porque la suya es una posición muy diferente. Pero sí tienen algo en común, como sabemos todos los que seguimos el futsal y como sabe el mismo Ricardinho: el juego se ha convertido desde hace años en una competición en la que predomina el físico, la defensa y la táctica.

Sé que éste es un tema técnico y deportivo, pero un tema que va directamente relacionado con el atractivo a nivel de marketing del producto. Y directamente relacionado con la figura de Ricardinho, porque él lleva haciendo hincapié desde hace años en ello, el cambio que debería producirse en el fútbol sala para crecer como deporte.

Tienes un producto que es el partido, la competición y el juego en sí. Un producto que no es ni mucho menos el más comprado ni el que más interés tiene de parte del público. Que no genera el volumen de aficionados que hay en otros deportes. Esto obviamente repercute en que las marcas y empresas no inviertan las mismas cantidades en concepto de patrocinio y publicidad. Todo ello a diferencia del fútbol, por ejemplo.

El fútbol, aunque también debería fomentar ciertos cambios en el juego, puede seguir viviendo muy bien como está. En su caso no es algo que necesite, una vez ya ha implementado el uso de la tecnología para no verse como un deporte obsoleto o desfasado.

La gente va a seguir yendo a los estadios (cuando dejen ir, claro), va a seguir comprando camisetas y merchandising, los patrocinadores no van a faltar, los medios van a continuar hablando de fichajes y traspasos, los tweets de los futbolistas seguirán siendo noticia… Siempre podrán haber ciertos cambios, pero al final el fútbol va a seguir siendo lo que es hoy.

En el fútbol sala, igual que ocurre con muchos deportes, nadie te garantiza nada. Por mucha tradición que haya en España o Brasil, por ejemplo, luego ésta no se traslada a nivel profesional y de negocio. La hay en cuanto a gente jugando y formación, pero es otra historia muy diferente en el nivel profesional y comercial de las ligas y clubs.

Si el fútbol sala quiere crecer y que vaya más gente a los pabellones, que se compren más camisetas y los clubs vendan más merchandising, que haya más marcas y empresas interesadas en entrar, que los medios le dediquen más espacio porque la audiencia que lo sigue es más grande, que los jugadores puedan ganar salarios más altos…

Todo ello pasa porque haya un cambio en el juego que se ve ahora mismo en los partidos.

 

RICARDINHO Y SAÚL COMPARTEN UN RATO DIVERTIDO:

 

Parte III

Todo esto que hemos explicado en la parte 2, no responde a ninguna fórmula mágica ni nada por el estilo. Hay muchas más cosas que también se podrían potenciar y mejorar, entre ellas la marca personal de los jugadores. No queremos decir que aquí tengamos la solución o la receta para convertir el fútbol sala en un deporte de masas, nada que ver.

Tan solo es algo que se ve en el juego desde hace muchos años, algo que como jugador y aficionado he visto y sigue estando presente. Algo sobre lo que el protagonista del artículo ha hablado en muchas ocasiones, siendo el jugador que es y lo que representa para el futsal. De ahí la importancia que tiene como imagen de éste, ese rol que quiero destacar de él como deportista más allá de la pista.

Si hay un deporte o competición a la que el fútbol sala tiene que imitar, esa es la NBA y no el fútbol. Ricardinho así lo explica y no puedo estar más de acuerdo con él. Si de vender un producto se trata, en la NBA desde luego que saben cómo hacerlo. Ese debería ser el espejo del futsal, como bien dice “O Mágico”.

La NBA es espectáculo y diversión, además de ser la mejor liga de baloncesto del mundo. Sin ese concepto de espectáculo y diversión, de show y entretenimiento, no sería la NBA. Esto se refleja en muchas cosas, desde los ambientes en los pabellones a los jugadores. Desde el estilo de juego que se practica a la celebración del All-Star.

La NBA como producto funciona a las mil maravillas. Es una bomba de marketing, saben cómo venderse al mundo. Para el fútbol sala, está claro que todo va a ser siempre más difícil porque no cuenta ni con ¼ parte de los recursos que pueda tener la NBA o LaLiga, por ejemplo. Pero dentro de tus posibilidades, siempre puedes implementar cambios y mejoras.

Uno de ellos podría ser el cambio en el estilo de juego, apostando por uno en el que prime la parte ofensiva y técnica de los jugadores. Castigando el juego físico y las defensas que abusan de meter cuerpo, manos y empujones para no dejar jugar al rival. Haciendo prácticamente imposible que éste pueda salir victorioso de un 1×1.

Ricardinho apuesta por ello, igual que otros jugadores y entrenadores. En su caso, él tiene el altavoz mediático más grande. En cada entrevista que concede, cada declaración en los medios, en publicaciones en sus redes sociales, siempre que puede hace hincapié en el mismo mensaje: el fútbol sala tiene que crecer y para ello el juego tiene que cambiar.

El trabajo que hace en su comunicación e imagen es de 10, más no se le puede pedir. Es un jugador que se presta a participar en entrevistas con los medios, apariciones con youtubers, reportajes, siempre atento y agradecido con los aficionados. Esto es algo que ves rápidamente, cómo siempre tiene presente que todo gira alrededor de éstos. Lo ves cuando juega y lo ves cuando da una entrevista.

Él juega para la gente y acepta su papel de estrella en su deporte, en la pista y también fuera de ella. Como dice, él trabaja para el fútbol sala. Así lo explica cada vez que le entrevistan en los medios de comunicación.

 

ENTREVISTA A RICARDINHO EN EL PARTIDAZO DE COPE:

 

Ricardinho sabe que cualquier deporte depende de los aficionados. Sin ellos, más allá de lo que ha pasado con el coronavirus, no existiría el deporte tal y como lo conocemos. Él entiende el juego, en lo deportivo y en lo comercial. Y apuesto a que en un futuro puede ser un fantástico gestor o director para cualquier club o competición que quiera mejorar su modelo de negocio.

Ricardinho ha trabajado muy bien su marca personal a lo largo de su carrera, para así tener el máximo de oportunidades en su presente y futuro. Además de poder ayudar al crecimiento del futsal a través de su imagen. Ahora espera hacerlo en Francia, país en el que el fútbol sala tiene muy poca tradición y notoriedad.

Veremos qué puede aportar la llegada de “O Mágico” a la liga francesa. De momento ya ha sido portada en L’Équipe, casi nada para empezar. Su fichaje por el ACCS París, acompañado de su exentrenador Jesús Velasco y su compañero Carlos Ortiz, va a marcar un antes y un después en el futsal francés.

Habrá quién le critique por irse a una liga menor, pero habiendo cumplido 35 años y después de tener una carrera como la suya, no hay nada que criticar. Su imagen se ha visto perjudicada por cómo ha sido su salida de Movistar Inter, pero sabemos cómo funciona el mundo del deporte. Hoy eres un héroe, mañana un villano y un traidor.

En mi opinión, falta mucha objetividad en el deporte a la hora de analizar y ver las cosas en su justa medida. El sentido común muchas veces brilla por su ausencia. Y personalmente, no creo en ese mundo de héroes y villanos que a veces representa el deporte, pero también es cierto que sería un mundo muy diferente si no fuera como es. ¿Veríamos entonces la misma pasión y entrega, la misma forma en la que se vive y que lo hace tan popular en todo el mundo?

Lo que seguro ya no veremos es a Ricardinho jugando en la LNFS. Lo vamos a echar mucho de menos, por todas las cosas que hace jugando y todo lo que aporta a nivel mediático y de carisma.

Necesitamos más Ricardinhos en las pistas, aunque no todos tengan su calidad técnica o creatividad. Pero el fútbol sala tiene que ser espectáculo y diversión, un producto de entretenimiento y no solo de competición.

Para ello, se necesitan jugadores divertidos de ver y que conectan con el público.

Para ello, se necesitan Ricardinhos.

 

RICARDINHO Y ALGUNOS DE LOS MEJORES GOLES DE SU CARRERA:

 

Imagen tomada de Diario AS

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Álex Delgado

Álex Delgado

Ayudo a Deportistas profesionales con su Comunicación, Imagen & Marca Personal. Después de más de 20 años jugando a fútbol sala, ahora corro y doy pedales. Deporte y naturaleza como estilo de vida.

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